
Supongamos que estamos jugando un mano a mano y vamos a ir a un all in con A-A, K-K o Q-Q cuando tenemos un rival que nos ataca por todas partes subiéndonos en todas las manos y jugando all ins con cualquier par de cartas.
Cuando tenemos una pareja de ases y él lo ve, aunque ganáramos esa mano tendremos que considerar la cantidad de fichas que nos ha quitado ya mientras esperábamos nuestra mano Premium.
Podría suceder que nos han quitado 1000 fichas antes de jugarnos nuestras últimas 1000 en el pozo. Aunque nuestra decisión de jugarnos todo nuestro stack es la correcta, solo recuperaremos 1000 fichas, por lo que eso supone que nuestra estrategia no es muy buena al esperar solo manos fuertes que no terminan de llegar con la frecuencia suficiente.
Ganamos una mano, sí, pero por un lado, tampoco hay garantía de que la ganemos y las fichas que nuestro rival pone las ha conseguido con todas las veces que nos hemos tirado de la jugada, por lo que aunque esté en desventaja con sus cartas se puede decir que está jugando gratis.
Todos los jugadores, incluidos los buenos, hacen malas apuestas de vez en cuando, sobre todo cuando juegan con alguien demasiado tight, pero a la larga esto puede llevarnos a ganar dinero gracias a todos los pequeños botes que se consiguen cuando los oponentes no quieren verles las subidas sin una mano fuerte.
En conclusión, si nos esforzamos demasiado en hacer apuestas buenas todo el tiempo, seremos muy susceptibles a los faroles con lo que a la larga perderemos dinero.

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