
Uno de los jugadores más reconocidos del circuito es sin lugar a dudas Jason Mercier. Y no lo es por sus gorritas y sus anteojos blancos, que los tiene; ni por su carisma y simpatía, que también los tiene.
Jason es de los más reconocidos porque juega al póker como los dioses y porque lleva acumulados en premios de torneos más de cuatro millones de dólares.
Reconocido por todo el circuito profesional como un chico simpático y amigable (al igual que su ídolo, Daniel Negreanu) este joven que aún no cumple los 23 años viene dando que hablar desde el año 2008, en el European Poker Tour de San Remo, en donde consiguió su primer gran triunfo.
Sin lugar a duda, lo que hace de Jason un muchacho diferente al resto es que desde entonces no ha dejado de ocupar los lugares de privilegio en rankings y torneos que se presente. De hecho, en la quinta temporada del ETP de Barcelona lo tuvimos sentado en la “Final Table”.
En el último ETP, el realizado en Londres, ganó un evento paralelo al principal. Días antes de ello, ocupó un lugar en la mesa final de la WSOP, en Leicester.
Muy a menudo sucede que un joven que surge de los juegos en linea aparece en un torneo en vivo, brilla y se apaga, como un cometa. Mercier demostró ser una estrella con intenciones de encandilar por mucho tiempo.
Paradojas de la vida: cuando decidió dedicarse profesionalmente al póker estaba haciendo el profesorado de matemáticas. Podría decirse que dejó las matemáticas para empezar a contar… billetes.

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