
Siempre que nos disponemos a participar en una partida de póker nos encontramos con gran variedad de jugadores, estos jugadores pueden ser inexpertos o veteranos en el juego y por este motivo es que debemos de prestar atención a cada uno de nuestros movimientos y los de ellos. Esto nos permite salir favorecidos más rápidamente y de mejor manera ya que por los movimientos que realizan nuestros rivales podemos descubrir muchas cosas de su juego.
Muchos jugadores suelen hacer señas o moverse de manera inconsciente en el momento de recibir sus cartas y estos movimientos no deben escaparse de nuestras vistas.
Si logramos obtener un punto de estos a nuestro favor es un muy buen punto que nos presentara mayor efectividad en nuestras apuestas.
También debemos tratar de poseer algún tipo de anteojos y gorra con el fin de que no descubran nuestras expresiones al momento de realizar las apuestas, esto muchas veces también puede ayudar a nuestros adversarios de la misma manera que nos ayuda a nosotros.
Cuando no nos sentamos seguros de apostar sobre alguna de las diferentes apuestas que se nos presenta, lo más recomendable es que no aceptemos dichas apuestas ya que estas nos pueden presenta grandes pérdidas de dinero.
Siempre que apostemos sobre este juego la tranquilidad es fundamental ya que si apostamos de manera muy apresurada sin ningún tipo de fundamento es probable que apostemos de manera muy frecuente y que las pérdidas que obtengamos serán muy elevadas lo que es una mala señal para nosotros.

Sucede a veces que el flop nos es adverso al punto de dejarnos prácticamente sin chances de llevarnos la mano. Pero no siempre lo es estableciendo una jugada como clara vencedora, por lo cual un bluff o farol resultaría extremadamente riesgoso e inverosímil: si las comunitarias son A – 6 – 9, por ejemplo, no hay juego definido aún.
La jugada aconsejable en caso de que uno esté dispuesto a timar a los adversarios se denomina “enmascarar”.
Ella consiste en realizar una apuesta (el valor de la misma debería establecerse entre lo que sería un farol y una apuesta de continuidad) pretendiendo hacer suponer a quienes comparten la mesa que contamos con al menos un As entre las cartas propias.
De este modo, si no hay en mesa jugadores con un As disponible o un par alto seguramente se decidirán por retirar el juego; tal es el propósito del enmascaramiento.
Téngase en cuenta que sólo será efectiva la maniobra en el caso en que la carta alta del flop sea sólo una, ya que de ser dos o más las de valor elevado, las probabilidades de armar juego de los rivales aumentará considerablemente, motivo por el cual es posible que paguen por ver las siguientes comunitarias.
Sostener el enmascaramiento

Un viejo axioma sindica que hay tantas formas de jugar como jugadores hay. Esto en el póker funciona tal cual.
Pero si bien esto es cierto, también lo es el hecho de que en líneas generales las formas de jugar pueden clasificarse con cierta exactitud. Y si bien la clasificación de los juegos es posible, también es posible esconder ciertos defectillos que traen en el juego algunos estilos y técnicas. A conocerlos, pues.
La hora de la apuesta es un momento del juego que suele presentar sus inconvenientes: evidencia intenciones, descubre debilidades, pone en aviso de nuestras fuerzas al contrario.
Una apuesta elevada y rápida suele tener como objetivo provocar la estampida de la competencia en la mesa, por ejemplo.
Este tipo de movimiento es usual en jugadores con una conducta agresiva en la mesa, por lo cual suele ser difícil advertir si el apostador realiza el envite con un juego elevado o simplemente intenta provocar el abandono para hacerse del pozo.
Si es su estilo tenga en cuenta que para obtener beneficios deberá jugar lapsos de tiempo cortos: el jugador agresivo que permanece en la mesa termina por encontrar su bankroll vacío si no se retira a tiempo.
