
Si solo aceptamos la apuesta, entonces estamos dando al rival una opción barata de llevarse la mano.
Para ver si merece la pena invertir en una apuesta en el flop con una mano marginal tendremos que tener en cuenta una serie de factores. Si el otro jugador lleva AK, las posibilidades de que consiga otro As o Rey en el turn es de un 14%, por lo que seremos favoritos con un 86% .
La clave, como muchas veces en el póquer, se en cuentra en la posición, puesto que nos permite tener una mejor idea de a qué nos enfrentamos al ver la siguiente carta.
El call es generalmente la acción correcta ya que un raise en este momento nos podría costar mucho más caro. Si el rival apuesta 1.000 en el flop, deberíamos invertir al menos otros 3000 en subirla, lo que supondría un 30% de nuestro stack.
Esto es mucha cantidad para una situación poco clara. Si solo hacemos call, invertiremos solo 1000 dándole al rival una muy pequeña opción de vencer en la siguiente carta.
Suponiendo que el rival consiguiera lo que está buscando volviendo a apostar en el turn, nos retiramos tan solo con la pérdida de esas 1000 fichas. En cambio, si el oponente pasa en el turn debemos proteger la mano haciendo un bet.
La agresividad es vital en los torneos de póquer, en cambio, los mejores jugadores son selectivamente agresivos enfocando situaciones marginarles de forma más cautelosa.
