
Si agrupamos los juegos que combinan en proporciones variables habilidad y suerte, veremos que hay tres categorías posibles:
Aquellos que son puro azar.
En la categoría puro azar entran, por ejemplo, la lotería y la ruleta. Para ganar en la ruleta hay que tener suerte, la destreza no cuenta para nada. Lo mismo sucede con la lotería. No hay estrategias posibles, dar con el número ganador es absolutamente ajeno a nuestra voluntad, raciocinio e intuición. Sin embargo, hay personas que realmente creen que se pueden predecir, aunque sea íntimamente, los números que van a salir, ya sea apelando a eventos anteriores (un número que ya salió) o a cuestiones tales como lo que simboliza cada número en los sueños, como sucede, por ejemplo, con la quiniela.
Los que son pura habilidad.
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