
Mucha gente piensa que el póker es un juego de suerte. Que la diosa fortuna les puede sonreír y gracias a ello ganarán suculentas sumas de dinero. Están tremendamente equivocados.
El póker es un juego de estrategia, habilidad y experiencia. De nada sirve que te salga una pareja de Ases en la mano si luego no sabes como has de jugarla para ganar un buen monto de dinero. Uno de los factores más importantes para poder ganar en este magnífico juego de cartas es saber escoger con que manos juegas y saber utilizar estas mismas manos en tu beneficio.
Una vez que te haya quedado claro que la suerte apenas influye en el póker, aunque evidentemente existe ya que, por muy bueno que seas, si siempre tienes una basura de manos poco vas a poder hacer, podemos seguir explicando un factor muy importante en el póker. El kicker.
El kicker es la carta que tienes en la mano, que no utilizas pero que puede determinar una partida. No es lo mismo tener una pareja de J y tener como kicker un AS que tener una pareja de J y de kicker un 2. ¿Qué no lo entendeis? Tranquilos os pondremos un ejemplo para que sea mucho más sencillo entenderlo.
Supongamos que, jugando en la modalidad Texas Holdem tenemos en la mano 3-Jota. En la mesa aparece J, 2, 8, 10 y Q. Enseñamos nuestras cartas y un jugador tiene J-9 otro tiene J-As y estamos nosotros. Nuestra mano sería pareja de J, Q 10, 8 y 2. El jugador con J, AS tiene un kicker(segunda carta) más alta y nos ganaría la partida.
