
Los grandes jugadores de póquer controlan a la perfección uno de los factores más importantes del juego que es el que se refiere al tamaño del bote. Por lo general, jugarán grandes botes cuando tienen grandes manos y mantendrán el pozo más pequeño cuando su jugada es más limitada. Por lo normal, uno de los factores clave es jugar el bote adecuado a la fuerza de nuestra mano.
Cuando llevemos una pareja distinta a AA o a KK, el bote que deberíamos jugar debería ser de tamaño mediano. Hay que evitar jugar grandes pozos con cualquier par.
Supongamos que tenemos en el preflop una pareja como AA y subimos la apuesta. Nos encontramos a un rival que nos la acepta desde la ciega grande. Sale en el flop J 6 3 multicolor y nuestro rival pasa. Entonces, apostamos 3/4 del bote y nos lo ven.
Obviamente nuestro oponente debe llevar algún tipo de mano, puede que un par, o podría haber ligado un trío en el flop, con lo que en esa situación estaríamos ante una situación complicada.
Nuestra mejor opción es pasar del oponente con lo que evitaremos la posibilidad de perder más cantidad de dinero y tampoco cederíamos mucho dinero en el caso de que el rival tuviera un par.
Si llegados a este punto el rival pasa en su turno, lo recomendable sería hacer una pequeña apuesta de tanteo, para disfrazar nuestra mano. Nuestro oponente tendrá la tentación de pagar aunque no lleve nada por pensar que nosotros tampoco lo llevamos.
