
Está demostrado : el turno de juego o nuestra posición en la mesa, va a condicionar nuestro comportamiento en el juego. Es una de las variantes más importantes del juego del póker.
El éxito de las apuestas futuras y presentes de un jugador está directamente unidos a su comportamiento en la mesa, su actitud. Y el lugar en el que estará sentado también influye, y mucho. Depende del jugador, hay algunos que no están de acuerdo, pero se piensa que cuanta más distancia haya con el dealer, mejor. Habrá más posibilidades de ganar.
Este lugar se conoce como posición tardía, y es mucho mejor para el jugador, por que es la que más información de los contrincantes nos dará. Además, nos facilita mas tiempo para pensar, reflexionar sobre la jugada y el dinero que debemos apostar.
Sencillamente, por que ser de los últimos en hablar permite pensar en los pros y contras de nuestras apuestas y, los faroles, es más fácil que tengan éxito . Y, una de las apuestas de las llamadas ciegas, es más posible que salga adelante, que otros jugadores no se den cuenta.
La posición temprana, o sea, ser uno de los primeros en jugar, tiene el problema de que serás el primero en mover pieza, y por tanto, no sabrás ni las cartas de los demás, ni si se van a retirar. Por esta razón, se recomienda que los participantes que están en esta posición jueguen, SIEMPRE, de manera que abran la partida con fuerza.

En ciertas circunstancias la toma de riesgo puede resultar por demás beneficiosa. Saber aprovechar dichos momentos puede posicionarnos en volúmenes de fichas muy elevados, dándonos el control de la mesa desde apenas iniciado el juego.
Anotarse en una mano con un par de cartas bajas puede parecer una imprudencia innecesaria, sin embargo hacerlo llevando un control del riesgo a veces resulta elevadamente rentable. Claro está que no es una jugada para repetir constantemente, sino que debe evaluarse bajo qué circunstancias y con qué cartas tomar la apuesta.
Al iniciarse un torneo las ciegas presentan el valor mínimo, con lo cual si nadie ha realizado apuesta alguna llegaremos al “flop” con el sólo hecho de pagar el costo de la ciega grande.
Normalmente los jugadores que llegan a las cartas comunitarias cuentan al menos con una carta de peso; por lo que podemos inferir que si las tres cartas destapadas son bajas se mantendrán expectantes hasta la siguiente.
Si nosotros logramos colar un juego entre ellas, las posibilidades de éxito serán muy elevadas, ya que no sólo enfrentamos a quienes no lo tienen sino que además están convencidos de que a nosotros el “flop” tampoco nos ha servido.
Tenga en cuenta igualmente que si lo que ha armado es un simple par, sus chances de lograr quedarse con la mano siguen siendo sensiblemente bajas. Sea cauto a mover sus fichas al centro de la mesa; es preferible perder el valor de la ciega grande con un par armado que salir del torneo por un par alto tapado en manos de su adversario.

Las ciegas son sin dudas las posiciones menos tentadoras para un jugador de póker debido principalmente a que exigen el pago de apuesta desconociendo la mano con la que nos va a tocar jugar.
Y si bien la ciega pequeña (que es respecto de la que incursionaré en este artículo) impone sólo el 50% con respecto a la ciega grande, cuenta con una característica de la que muchos hacen provecho y muchos otros temen y padecen.
Al estar a la izquierda del botón es la que tiene la responsabilidad de abrir el juego. Igualmente no se juega desde esta posición del mismo modo si participan ocho jugadores como cuando participan sólo dos o tres.
En partidas populosas, pasar desde la ciega pequeña es una clara señal de debilidad, mientras que en juegos de dos o tres contrincantes, pasar desde esta posición es tirarle la responsabilidad al jugador siguiente, poniéndolo en el compromiso de abrir las apuestas.
Los jugadores que suelen aprovechar de mejor modo la ciega pequeña son aquellos que presentan un juego de tipo agresivo; ya que están casi al cierre de la jugada antes del turn, lo que les permite evaluar el comportamiento de sus adversarios, y pueden abrir con un ataque con las tres primeras cartas a la vista en caso de ver vacilaciones en la mesa.
Por el contrario, los jugadores con tendencias más ligadas con lo especulativo, se ven en el compromiso de “romper el hielo”, cosa que no les permite hacer el juego que más cómodo sienten.
