
Considerar la cantidad de fichas, ver el ánimo de los rivales o especular respecto de la posición que nos toca desempeñar en la mesa son sólo algunas de las cosas a tener en cuenta al momento de participar en una partida de póker.
Es así, en el juego de azar por excelencia, la suerte es un componente más; y en la gran mayoría de los casos no es el más importante. Tener un par de ases no sirve de nada si todos en la mesa advierten que está cargado. Presionar a un adversario dudoso puede estar más reñido con las cartas del “Flop” que con las que se tienen en la mano.
Uno de los factores fundamentales en este juego es la paciencia: No se apresure a ver los naipes que le tocaron en suerte. Observe con atención los movimientos de sus adversarios, los gestos, las posturas, los tics.
Las actitudes y acciones suelen ser recurrentes cuando uno se encuentra bajo las mismas circunstancias y presiones: el modo en que apoya las cartas en el paño, la manera de abrir el juego, el tiempo que se demora en definir sus movimientos. Leer más…
