
Si queremos ser un jugador de éxito en este mundillo de los torneos de póquer, uno de los aspectos fundamentales es variar nuestro juego , o lo que es lo mismo, modificar la preselección de las manos con las que iremos al flop.
En un torneo hay que tener en cuenta que no siempre ganaremos si solo vamos con las mejores manos, con lo que es preciso ser capaz de evolucionar y ser un poco de mente más abierta a este respecto. Con esto, no quiero decir que vayamos con cualquier mano, lo cuál sería un suicidio, pero sí cambiar de alguna manera la forma en la que jugamos, bien sea en la selección de las manos, bien en nuestra agresividad.
La idea que queremos transmitir con esto es que no debemos dejar a nuestros rivales que se adapten a nuestro juego, ya que si siempre jugamos igual, seremos muy predecibles.
Por otro lado, tampoco conviene volverse loco y estar cambiando de forma de juego a cada mano, con que lo hagamos un par de veces por torneo será suficiente. Los momentos más adecuados para hacerlo es nada más subir las ciegas o en el límite de cuando se entra en los premios de un torneo.
Como dato curioso, podemos comentar por ejemplo, lo que ocurre en los torneos de las WSOP, donde si los 36 primeros jugadores cobran premio, al quedar 37 el juego se convierte tremendamente duro. Lógicamente nadie quería quedarse fuera de los premios así que eliminar al jugador 37 puede llevar fácilmente hora y media.
